El Terror

•May 12, 2008 • 2 Comments

 

Un día apareció Miguel. Ella estaba entrando a la casa, a plena luz de la siesta, cuando él salió al encuentro. Había estado esperandola escondido entre la maleza del jardín. Se había teñido el pelo de un palido color amarillo y vestía un traje azul cruzado. Parecía un vulgar empleado de Banco, pero Alba lo reconoció al punto y no pudo atajar un grito de júbilo que le subió de las entrañas. Se abrazaron en el jardín, a la vista de los transeuntes y de quien quisiera mirar, hasta que les volvió la cordura y comprendieron el peligro. Alba lo llevó al interior de la casa, a su dormitorio. Cayeron sobre la cama en un nudo de brazos y piernas, llamándose mutuamente por los nombres secretos que usaban en los tiempos del sótano, se amaron con desespero, hasta qye sintieron que se les escapaba la vida y les reventaba el alma, y tuvieron que quedarse quietos, escuchando los estrepitosos latidos de sus corazones para tranquilizarse un poco.
Alba, que había imaginado mil veces que estaba preso o le habían dado muerte de alguna manera horrible, lloraba de alegría saboreando su olor, su textura, su voz, su calor, el roce de sus manos callosas por el uso de las armas, rezando y maldeciendo y besándolo y odiándolo por tantos sufrimientos acumulados y deseando morir allí mismo, para no volver a penar su ausencia…

 

•May 10, 2008 • 2 Comments

Pensé que las palabras me habían abandonado.
Empecé a escribir porque al hacerlo se me abrían miles de puertas, como un edificio gigantesco que podía inspeccionar sin restricción alguna.
Me sentía ahogada en mi vida, y las historias salían solas…

Hace un par de años dejé de escribir relatos, vidas ajenas inspiradas en la mia (O en las que quería vivir) y comencé a escribir textos cortos, críticas, penurias, alegrías, enfados… Los personajes se extinguieron en mi mente…

Ahora me siento, y por mas que lo intento las palabras salen con cuentagotas…

Tengo dos posibles explicaciones para esta crisis interna que estoy sufriendo:
1)Simplemente he dejado de necesitar escribir para escapar.
2)Escribo tantas cosas que no me parecen buenas, y no quiero que nadie lea, pues quizás defraudo.

Me decanto por lo segundo.

Hamlet

•April 29, 2008 • 6 Comments

                         

 

To be, or not to be: that is the question:
Whether 'tis nobler in the mind to suffer
The slings and arrows of outrageous fortune,
Or to take arms against a sea of troubles,
And by opposing end them? To die: to sleep;
No more; and by a sleep to say we end
The heart-ache and the thousand natural shocks
That flesh is heir to, 'tis a consummation
Devoutly to be wish'd. To die, to sleep;
To sleep: perchance to dream: ay, there's the rub;
For in that sleep of death what dreams may come
When we have shuffled off this mortal coil,
Must give us pause: there's the respect
That makes calamity of so long life;
For who would bear the whips and scorns of time,
The oppressor's wrong, the proud man's contumely,
The pangs of despised love, the law's delay,
The insolence of office and the spurns
That patient merit of the unworthy takes,
When he himself might his quietus make
With a bare bodkin? who would fardels bear,
To grunt and sweat under a weary life,
But that the dread of something after death,
The undiscover'd country from whose bourn
No traveller returns, puzzles the will
And makes us rather bear those ills we have
Than fly to others that we know not of?
Thus conscience does make cowards of us all;
And thus the native hue of resolution
Is sicklied o'er with the pale cast of thought,
And enterprises of great pith and moment
With this regard their currents turn awry,
And lose the name of action. - Soft you now!
The fair Ophelia! Nymph, in thy orisons
Be all my sins remember'd.

Across the Universe

•April 23, 2008 • 5 Comments

                       

El cesped se veía desde lejos como el lugar más confortable jamás visitado por el hombre. Caminé apresurada para no perder de vista esa pequeña porción de lugar que parecía que aclamar mi nombre.
Me acosté sin pensar en nada más… Sentí la humedad penetrando en mi espalda.
-Si me levanto ahora será peor…
Ni una leve brisa movía las hojas de los arboles de mi alrededor.
Cerré los ojos y sonreí. Los mantuve así un par de segundos hasta que comprendí que era real. Estaba ahí. Era feliz… demasiado feliz quizás…

Las estrellas brillaban con una intensidad anormal, acostumbrados a que las luces de la ciudad les roben protagonismo.

No era un día especial. Todo era corriente, pero sentí como mi cuerpo se elevaba cuanto más contemplaba a los astros…
Dije nombres ridiculos para las constelaciones y elegí la estrella que me representaba …

-Esa soy yo, no brillo como las demás y vivo escondiendome… quizás nadie se percate de mi existencia… pero siempre estaré iluminando a algún personaje secundario…

Cuando quise darme cuenta había perdido el camino de vuelta, y mis dedos casi alcanzaban a tocarlas… Dulces luces de mi subconsciente…

Agarré tu mano con fuerza. Desée volar más rapido… Sobrepasar la velocidad de la luz, y recorrer los años luz en segundos… pasar de estrella a estrella sin restricciones, nada de 300.000 km por segundos.. Distancias sin distancias…

-Quedemonos aqui por siempre…

…Había estado soñando…

 

 

 

El narrador

•April 20, 2008 • 6 Comments

          

La recuerdo caminando por la calle solitaria, pensando que había hecho ella para ser así…
Volvía del instituto convenciendose a si misma de que no lo había pasado tan mal como ese horrible sentimiento le hacía pensar.
Sus pies daban pequeños pasos mientras su mente sentía el hedor de su corazón…

Pobre niña podrida… Manzana negra en el frutero.

“Quince años…” Pensaba entristecida. “Trés para huir…”

LLegaba a casa y su mundo se abría. Suspiraba aliviada y se acostaba a leer, sintiendose feliz.
Pensaba en lo que algún día llegaría a ser. En que un día encajaría. Que su maldita diferencia al mundo cambiaría, y encontraría a un alma que la comprendiera. Era feliz cuando estaba sola. Cuando su mente viajaba y su ingenuidad era como un bálsamo para la realidad que afuera la acechaba.

Vivir su vida como en un libro. Se quedaba a oscuras y en su cabeza creaba diálogos que algún día mantendría, escenas que protagonizaría en un futuro quizás no demasiado lejano…
Su aliciente.

Pasaron muchas personas por su vida, pasaron las horas y los minutos, pasaron amigos y personas no tan amigas, pasaron los profesores, pasaron los conocimientos, muchos libros, cantantes, actores, entraron a su mente infinidad de datos, pasaron sentimientos, y pensamientos… pasaron los años…
Había soñado con ser la voz de la conciencia… Y entonces todo se aclaró… había soñado demasiado toda su vida. La voz de la conciencia? lo máximo que llegaría a ser, pobre incrédula, sería el narrador de su vida, que siquiera llegaría a protagonizar por completo…

Trás una sociedad manipuladora, la niña se escondió… Y uno a uno todos sus ideales fueron saliendo… Su mente se llenó de crueldades y horrores…
y así creyó saber lo que la realidad es…

Quizás solo uno quedó… El amor. La amistad. La pasión…

Es este el proceso de la madurez?

 

Vivi